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Un paseo por las nubes 3























Un paseo por las nubes

Tumbados en el césped, mirando un cielo azúl con nubes aisladas, dos jóvenes interpretan las formas.

–Mira, se parece a un cordero.
–No lo veo.
–Sí, allí la cabeza, patas allí y eso es la cola.
–Ah, si. ¿Y esa de allí? ¿No te parece un dragón?

Exactemente. Las nubes no se parecen a nada. Son blancas y la poca forma que tienen es fruto de viento y corrientes. Pero precisamente por ser tan indefinidas, permiten que nuestra imaginación complete la interpretación.

En escritura podemos usar pinceladas indefinidas en nuestras descripciones. ¿Te acuerdas de la escena del principio de este post? ¿Los novios tumbados en el parque, disfrutando un caluroso día de verano? Igual hasta has recordado algún día similar que hayas vivido. ¿La imaginabas guapa? ¿Pelo largo? ¿Él mira el cielo pero también a ella de soslaya y con cariño?

Perdona. La descripción no dice que son novios, solo que son dos. No dice que es un parque, tampoco que es un día soleado de verano. Podrían ser dos chicos, reponedores de Leroy Merlín, tumbados en un rollo de césped artificial mientras fuman un cigarillo antes de entrar otra vez a trabajar... y podría ser una gélida mañana de otoño. No es lo que pretendíamos. Buscábamos la versión romántica, pero la parte bonita lo ponías tú.

El truco es decir poco, lo justo para que el lector imagine el resto. Hará que la historia sea 'suya' porque una mitad está escrita y la otra mitad lo vive en su imaginación. Las imágenes que invoca el mismo lector son mas reales, detalladas y apropiadas para él.

Ahora nosotros, sonscritores, estamos imaginándote delante de la pantalla, acabando de leer esto... y estás sonriendo.

Estimada a'j'ente






Estimada ajente

Estabamos comiendo con nuestra agente editorial antes de la feria de Frankfurt y nos comentó uno de sus filtros para manuscritos. Si hay un sólo error ortográfico en la carta de presentación, va directo a la papelera. Parece drástico pero leer un manuscrito ocupa un día entero, y ella recibe decenas al día. No tiene tiempo ni para leer los resúmenes.

Lo increible es que logra quitarse de encima un 50% de la faena con su filtro ortográfico. Puede que rechaza alguna joya en el montón de los descuidados, seguro que sí, pero si por falta de tiempo tuvieras que escoger, ¿con cual montón te quedarías? Los que pueden escribir una carta de una página en castellano per­fecto. Vamos, te estás presentado como escritor. Es razonable juzgarte por tu forma de escribir.

Por lo menos eso es lo que cree nuestra estimada agente.








Pasapalabra









Pasapalabra


Nos encantan las palabras, nos chiflan, nos deleitan, nos fascinan. Su elocuencia nos transporta, nos seduce, complacientes a un embelesamiento que nos deja embrujados cual hechizo.

Ese primer párrafo fue escrito con mucha ayuda de un diccionario de sinónimos, y nos quedó bastante rimbombante. 

¡Rimbombante! ¿Cuándo era la última vez que dijiste la palabra rimbombante en voz alta? Posiblemente nunca, pero lo entiendes. Tenemos dos vocabularios, uno activo, de palabras que usamos con regularidad y otro pasivo, de palabras que entendemos si los leemos, pero no solemos utilizar. Solemos decir que un helado es bueno, chulo, sabroso pero no solemos decir que es exquisito, superlativo o apetitoso. 

Hay un tercer grupo de vocablos que nosotros llamamos los 'pasapalabra' en honor del concurso televisivo. En el juego pasapalabra hay una sección donde intentan emparejar palabras con definiciones. Las palabras son tan poco conocidas que se reduce a un ejercicio de adivinar a ciegas. Esas son palabras que queremos evitar. Nuestra novela intenta entretener, no enseñar. Nosotros te proponemos un juego que también podríamos llamar pasapalabra. Pasar palabras de nuestro vocabulario pasivo, al activo. En vez de decir que un coche es bonito, di que es precioso, o si sueles usar precioso, di que es estilizado, aerodinámico o grácil. 

Si practicamos un poco todos los días, ¿qué lograremos? Aprender a usar mas palabras, vale, pero eso lo podríamos hacer memorizando listas a solas. Lo que más descubriremos es la reacción de la gente cara a un vocabulario amplio. Si dices “Este helado es delicioso”, queda natural. Ya no caemos en la monotonía del “Este futbolista es bueno, este helado es bueno, este libro es bueno, este coche es bueno”, pero ojo, si enriqueces en demasía y dices “Esta confección culinaria cremosa deleitaría el paladar mas exquisito”, te van a mirar con cara de confusión y preguntarte que te ha pasado, que hablas raro. 
Con práctica te acostumbrarás a un nivel de vocabulario ampliado pero equilibrado. Suficientemente rico para que comuniques con soltura, pero sin los excesos que harían que creyeran que estás siendo… 

                                             …rimbombante.



























Cuida tu lenguaje
















Identificar
Describir
Imaginar
Opinar
Menospreciar
Alabar







Cuida tu lenguaje

En nuestro ejercicio I.D.I.O.M.A., había quien se sorprendía de la contradicción de los últimos dos pasos. Menospreciar y alabar.

No, no se trata de hacer una cosa o la otra. Estamos ejerciendo nuestro dominio del lenguaje. ¿Por qué despreciaríamos unos zapatos preciosos de 400 euros? ¿Quién en su sano juicio alabaría un asesinato? Desafortunadamente en este mundo no todo el mundo está cuerdo, así que en nuestro universo de ficción tampoco será así. El narrador puede tener una opinión, pero cada personaje debe tener su propia personalidad y sus propias opiniones. Debemos acostumbrarnos a saber expresar juicios antagónicos.

Nuestro narrador puede describir unos zapatos así:
“Unos zapatos preciosos negros con detalles granates y tacón cubano.”
Pero si hay un podólogo que tiene manía a los zapatos de mujer debido al daño que hacen a los pies y la espalda, mas bien diría:
“Llevaba unos ridículos zapatos, con colorines estrafalarios y tacones que la hacían andar precariamente.”
Ahora imagina un personaje que no está en sus cabales, piensa en un asesinato, imagina una razón por lo cual nuestro loco podría describir con entusiasmo los detalles sangrientos, escribe su descripción torcida de la crueldad perpetrada, intenta que vislumbremos su decepción por no haber presenciado el sufrimiento.

Desagradable ejercicio, ¿verdad? Seguro que lo que has escrito será desagradable de leer. Felicidades, enhorabuena, ya estamos creando emociones en nuestros lectores.

No confundas la ‘B’ con la ‘V’






















No confundas la ‘b’ con la 'v'

Por razones de trabajo, acabamos de leer “La vida y la muerte me están desgastando” de Mo Yan. Te lo recomiendo, es un tocho de casi 800 páginas pero es interesante desde el primer momento y tiene un final muy bien resuelto.

Si eres un escritor novel, un tomo de casi 800 páginas es excesivo. Un editorial tiene que invertir mucho dinero para publicar un libro largo, y no se atreverá a arriesgar con una novela que no sabe si venderá o no. Mo Yan no tiene ese problema ya que es el ganador del premio Nobel de literatura de 2012. Sus libros venderán, hay garantía y por eso puede escribir lo que quiera.

El es un escritor Nobel. No se rige por las mismas normas que tenemos que acatar los escritores novel.

El próximo artículo que publicaremos tratará sobre cuantas páginas debe tener una novela para que no haya problemas con los editoriales. Varia según género. Será de interés para todos, excepto Mo Yan.